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"Rindiendo homenaje a aquella gran colaboradora
de nuestra Madre, Doña Diodina P. de Bisighini",
publicamos a continuación sus habituales palabras que en
carácter de primeras diligencias, impartía para el
cumplimiento de la obra de la Madre María, a los que
se iniciaban en el camino de la verdad, y decía así:
Las
enseñanzas de la Madre María tienen por base
regenerar el espíritu de todos los seres humanos, de confín
a confín del universo.
La Misión principal de la Madre
María es enseñar el camino más directo
que conduce a Dios y el medio de estar más cerca y unido
a El. La Madre Maria practicaba las enseñanzas de
Nuestro Señor Jesucristo, quien aseguró que los que
tenían Fé y seguían sus consejos recibirían
el beneficio a todos los males y se salvarían. La Madre
María siendo Maestra Espiritual nos aconsejaba dejar
curanderos, adivinos, espiritistas, manosantas y remedios caseros.
Siguiendo el cumplimiento de las enseñanzas
de la Madre María nos encaminamos poco a poco hacia
nuestra perfección espiritual, trabajo esencial en la vida
de los seres humanos, siendo tan necesario aprender y poner en práctica
sus consejos, como el alimento que sirve para nutrirnos cada día.
Constantemente aumenta el número de
personas que llegan a la Misión de la Madre María,
cansados por el sufrimiento o desmoralizados en procura de alivio
a sus males. Hoy estamos con cuerpo y mañana no, todos nuestros
bienes materiales quedan en este mundo, nada nos llevamos al otro,
sólo nuestras acciones buenas o malas, ellas obrarán
en beneficio o perjuicio de nuestro espíritu.
Siguiendo los sanos consejos de la Madre
María, nos sentimos impulsados a ser más buenos,
y siendo más buenos experimentamos menos sufrimientos, debemos
tener fé y confianza de corazón, que Dios por la Madre
nos ayudarán en todas las dificultades y necesidades de la
vida, cada uno debe tratar de sobreponerse a toda clase de contrariedades
que se presenten.
El acostarse es para reponer las fuerzas
de las horas de trabajo y descanso del espíritu, no se debe
cavilar en horas de reposo.
El pensamiento bueno atrae el bien y el pensamiento
malo atrae el mal, deben rechazarse siempre las malas ideas, sin
darnos cuenta seguimos más lo malo que lo bueno. Por el recargo
que existe, tenemos que cuidarnos mucho en su cumplimiento, porque
todos estamos unidos con el pensamiento de confín a confín
, como el telégrafo sin hilos y atraemos lo de todos.
La ley de Dios dice que no hagamos a otros
lo que no deseamos para nosotros. La Madre María enseñó
que no debemos desear el mal a otros, ni con el pensamiento, para
que el mal que pensemos no recaiga sobre nosotros mismos.
Nuestra Maestra espiritual aconsejaba dejar
el tabaco, rapé, comidas picantes, alimentos demasiado calientes,
no beber ninguna clase de bebidas alcohólicas, beber agua
fresca cuando se tiene sed, como bebida esencial.
Con los consejos de la Madre María
y nuestra idea puesta en Dios, día a día el bien de
Dios aumenta en nosotros, y por sobre todas las cosas hay que evitar
las malas obras, por ser la causa principal de todos los males.
Estamos en el camino de la regeneración
de Dios por la Madre María que es el más grande
y seguro. Durante el día al atender cada uno sus obligaciones,
cualquiera sean, nada nos impide poner la idea del bien para toda
la humanidad, devolviendo siempre bien por mal.
Hay que pensar bien, hablar bien y desear
el bien, así se regenera el espíritu, no prestar crédito
a la calumnia y siempre hagan lo que hagan, pasen lo que pasen,
el deber de cada uno es estar con el pensamiento en Dios por la
Madre María, para llamar el bien sobre todos sin excepción,
sin olvidar también el buen pensamiento sobre nuestros enemigos.
Nada de odios, rencores, venganzas, soberbia, crítica, murmuraciones,
calumnias, avaricia, y otros males que son cuña del diablo,
contrario a la ley de Dios, nada de todo esto, por caridad, por
bien de nosotros mismos y por el bien hacia los demás.
Recordemos que tanto el buen pensamiento
como el malo es esencia del bien o del mal, y que Dios necesita
para su grandiosa obra, de las esencias del bien, porque de las
otras, de las rústicas, hay demasiado que es necesario regenerar,
y nosotros somos los instrumentos y obreros de Dios para esa obra
Regeneradora, así que tenemos que tener cuidado en su cumplimiento
porque todos estamos expuestos a esa clase de tentaciones, por las
tres partes malas que tenemos desde que nacemos, todos iguales sin
excepción.
Practicando la obra de la Madre María,
realizaremos el trabajo de la regeneración y preparamos para
el más allá el traje del espíritu; el cuerpo
queda en la fosa.
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