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Hoy 20 de Junio estamos festejando el Día de la Bandera
de nuestra Patria. La Bandera representa la Patria y la Patria representa
a Dios, nuestro Grandioso Padre, porque El formó La Argentina
como Tierra de Promisión y puerto de salvación para
toda la Humanidad; así lo profetizó nuestra Madre,
pero sin despreciar a ninguna de las demás naciones del Orbe,
porque todo es Obra del Divino Creador, incluso de lo que está
formado y no descubierto y de lo que se sabe y no se sabe aún.
La
República Argentina es única ¿Por qué?
Porque recibe con los brazos abiertos a toda persona que quiera
venir a ella. Argentinos o extranjeros, todos gozamos de las mismas
leyes, y seríamos muy felices porque por algo es Tierra de
Promisión; pero el mal que ya se va enterando, de los acontecimientos
divinos que se tienen que desarrollar en está Patria Bendita,
ya comenzó a envolvernos en su maraña impía,
para preocuparnos con calamidades, como por ejemplo asustándonos
con la escasez de alimentos; nosotros diremos que asusta a los que
no tienen Fé, pero a los que tienen Confianza en Díos,
sea de cualquier Religión que fuere, o aunque no pertenezcan
a Religión alguna, si creen en Dios cumpliendo sus leyes;
no tienen miedo alguno y saben ver el porvenir con optimismo.
¿Podemos creer que esta situación por la que atraviesa
nuestra grandiosa Patria, no se va a solucionar hacia el bien? Todavía
no llegó el tiempo de vivir del maná; ahora tenemos
que trabajar más que nunca para que salga a la luz lo que
está escondido, porque todos estamos contagiados de ese mal,
que es el Egoísmo. La República Argentina no está
hecha para albergar egoísmos, pero el mal viene a injertarlo.
Empezando por los comerciantes mayoristas, que lo hacen en gran
escala, siguen los minoristas, y por último nosotros, los
consumidores, también, pues si tenemos con qué comprar,
hacemos largas colas para llenar nuestras despensas y heladeras,
sin acordarnos de tantos pobrecitos que no tienen para comprar,
ni donde guardar. ¿Nos parece a nosotros que Dios no va a
poder arreglar? pero dándole facilidad: ¡Ya lo creo
que puede! pero con nosotros, porque Dios sin nosotros no puede.
Démosle, pues, facilidad a Dios, para salvar a nuestra benemérita
Patria, poniendo cada uno su voluntad, abandonando los egoístas,
su pasión egoísta por las cosas terrenas que practican,
como lo explicara nuestra Madre, el ¡acumula, acumula!
y en cambio del egoísmo, debemos practicar el amor.
Tenemos que trabajar espiritual y materialmente: ese, sí,
es el mejor homenaje que podemos hacer a la Patria, a la Bandera,
y a la Sociedad.
Dejemos que pase de largo esta ola de confusionismo, pero con la
ayuda nuestra, para que esa ola se desprenda del mal, y no vaya
hacer mal a otra parte. Nosotros, los que hemos sido llamados a
la Obra, somos los soldados del batallón de Díos,
para ayudar a disipar al mal:
"Le hemos prometido a Dios ser fieles a su consigna, que es
la de amar a nuestros hermanos en el mal, para hacerlos ingresar
al bien. Cumplamos, pues, con valentía, porque el soldado
tiene que ser valiente, sino, es mejor que no sea soldado."
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