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¿Existe Dios?

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DOCTRINA I

Extraídas de la Revista doctrinaria "Páginas de Fé"

 

"Sé feliz cambiando tus sentimientos de maldad en sentimientos de bondad, para bien de todos y de ti."

Todos somos hijos de Dios y, en consecuencia, hermanos por aquella causa-verdad. Y si todos hiciéramos cuanto nos sea posible por respetarnos, considerarnos, perdonarnos y compadecernos, nos encaminaríamos sin error al amor hacia nuestros hermanos, que es el Único camino que conduce a Dios, a donde, todos, tendremos que llegar.

No fue reconocido, Jesús, como Dios mismo, por sus palabras, sino por sus obras. Obras de amor. Si Jesucristo hubiese sido reconocido tan sólo por sus palabras, la Tierra estaría hoy, llena de "Hombres-Dioses": Uno solo es el camino que conduce a Dios y ese camino está formado, no de palabras de amor, sino de obras de amor hacia la humanidad.

Porque ya lo dijo el Maestro, tomándolo como estandarte de su Misión nuestra Madre: "Obreros de mi obra quiero yo haréis lo que yo hago, cada cual según sus obras." Solo se es cristiano, de verdad, imitando fielmente a Jesucristo en sus obras. La Madre María no vino a imitar sino a cumplir la misma obra y con su ejemplo, a aclararnos que cumplir la obra es introducir el más puro amor... de Dios, y no aquello que expresa: "Ojo por ojo, diente por diente, con la vara que mides serás medido." La vara de "medir" que tuvo Jesús y la vara de "medir" que tuvo nuestra Santa Madre, no fue, precisamente la de "sacar un ojo porque tú me sacaste un ojo" sino que fue de amor y perdón al equivocado. Ni tampoco "al que a hierro mata a hierro muere", porque obrar como Dios quiere que obremos, u obrar cristianamente, no es usando el mismo hierro con que tú me has herido, para herirte, sino el amor. Porque Dios no da armas en su nombre para matar al hermano semejante, porque su única arma es Amor y Perdón, Paz y Armonía.

Cómo, sino, podríamos emparentarnos con aquella Verdad que nos señala el camino que al frente tiene una leyenda que dice "Ama a tu prójimo como a ti mismo" ¿Y como nos amamos? Explotándonos, engañándonos, mistificándonos, despreciándonos hasta el odio: ¿Hijos, esa es la verdadera obediencia a Dios?


Sin embargo, la humanidad aun no ha podido comprender que para llegar a su destino, Dios, tiene que transformar de su espíritu la inútil venganza "ojo por ojo, diente por diente, con la vara que mides serás medido" y edificar en su lugar todo un cielo de Amor, para poder devolver bien por mal. Porque es mentira, contrario a la Verdad, cuando se dice por ahí: "la ira de Díos" o "la maldición de Díos" o "el castigo de Dios": Díos carece de tales "atributos" que son fruto del mal, sencillamente porque la "Esencia Pura Dios" carece de la más mínima partícula del mal. ¿Acaso pretendemos inculcar la obediencia a Díos a base del miedo a irritarlo, a sus maldiciones y castigos? La obra de Díos -por sí misma- destruye todas estas equivocadas creencias. ¿A dónde iríamos a parar si le tomamos "miedo" a Dios? Sencillamente, al mal.

En nosotros sí que hallaremos ira, maldición y castigo. Mas, si nosotros, en nuestro estado de imperfección, producimos pensamientos y obras de ira, castigo, maldición y demás, por qué hemos de considerar que ello es también en Dios. El es la fuente pura y clara de la verdad. ¿Si el hombre miente para tapar su vergüenza? ¿Qué verguenza querrá tapar lo perfecto, Sabiduría Dios? Cuando el Espíritu Santo, Díos en Jesucristo, soportará las peores amarguras, sufrimientos y hasta el suplicio a qué la humanidad de entonces lo llevó a pasar, no se manifestó en EL ni antes, ni en la cruz ni después de la cruz, ninguna ira, ni maldición, ni castigo, sino el Perdón verdadero, emanado de Díos mismo. "Perdónalos, Padre mío, son ignorantes, no saben lo que hacen": fue algo así como abogado nuestro para pedirle al Padre lo que Jesús sentía: Perdón.

Tememos encontrar la ira, la maldición y el castigo en nosotros mismos: Pues entonces, busquemos descubrir la causa del mal, que en nosotros está, para librarnos de ella: "mas, sin lucha es imposible". Porque para imitarlos, siquiera, a Jesús, o nuestra Madre, tendremos que quitar de nuestros espíritus toda la causa de nuestro mal, que no es otra que ignorancia amasada en nosotros, como la sal en el pan.


Jamás llegaremos a ser cristianos de verdad si no introducimos la verdad en nosotros, para quitar la maldad y proscribir la mentira y la falsedad. Porque no se trata de que nos bauticemos por el nombre, sino por lo que significó el nombre o título de Cristiano: Cristiano significa ser hijo fiel, obediente a la voluntad de Dios Padre únicamente, como fue nuestra Madre y como fue nuestro Señor Jesucristo. "Con palabras se miente... Los hechos son la realidad."

La base de la enseñanza de Cristo, como la de nuestra Maestra, Madre en Regeneración, no fue solo la "teoría" acerca de las leyes de la Verdad de Díos, sino la practica de lo que las palabras dicen, es decir que se dice y se hace: Lo que dijo Jesús "Hareis lo que hice" cada uno según sus obras.

Así siente y piensa la Comisión de Prensa.

 
 
 

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