|
Jesús dijo: "Bienaventurados
los que sufren porque de ellos será el Reino de los Cielos."
Cuando os enteréis donde está
el sufrimiento, y aún sin sufrimiento determinado, enviad
el bien allá donde haga falta, para alivio de todos los seres
que sufren, pensar el bien, no priva trabajar, ni impide vuestras
ocupaciones, ni vuestras visitas, ni andar por las calles, ni impide
estar en el teatro, en el cine, ni en las diversiones; con el pensamiento
podéis enviar las esencias de bien a todas partes, y si os
reunís en la casa de los Apóstoles, tanto mejor, para
el cumplimiento, no sabéis cuanto bien recibís, porque
la unión hace la fuerza que Dios utiliza para su Grandiosa
Obra.
No
pueden saber entre tantos y tantas, ¿Quien no tiene trabajo?
encuentren o no deben buscar, no dejen de averiguar donde esta la
necesidad, vosotros sois muchos y podéis saber quien necesita,
hay gente y familias verdaderamente necesitados, y sin embargo no
piden, si piden la limosna sepan lo que tienen que hacer, piden
por caridad, darles, no por ellos, sino por caridad, por cumplimiento;
a mí no, pero sí a vosotros os corresponde averiguar
donde está la verdadera miseria.
Cuando encontréis la familia necesitada
de verdad, quién puede voluntariamente y sin ostentación,
la ayudaréis, haced la caridad como enseña la Ley
de Díos y que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha,
así ganaréis el verdadero mérito ante Dios,
sin privarle el derecho a los demás y sin sacrificio, de
corazón, en fraternidad para todos los seres en Dios, que
es noble y hermoso. Yo cumplo; así debe pensar cada uno.
A la familia se le enseña de igual
manera, sin obligarla. La Madre no quiere discordias de ninguna
clase, con vuestro buen pensamiento mandaréis el bien sobre
ellos y cuando sea la hora acudirán; hay que preparar el
terreno, la hora la sabe Dios. Ahora somos nosotros los que tenemos
que seguir esas ideas para practicarlas con paciencia, resignación
y conformidad en nuestros sufrimientos.
La Madre María enseñó
y dio sus consejos durante treinta y cinco años, cuando nos
decía :
"Hijos, estamos en bodas en comparación
de lo que el mal quiere hacernos pasar, contrariedades, amarguras,
guerras, calamidades, etc, etc, Ninguna de sus profecías
dejó de cumplirse".
Quién alcance a comprender la Grandiosa
Obra realizada por la Madre María encontrara el alivio
a sus desventuras y la verdadera razón de nuestra vida en
el mundo.
Unimos el nombre de la Madre María
al de Dios, por haber sido ella a quien le correspondió hacer
este trabajo, único en el mundo después de la desaparición
de nuestro Señor Jesucristo; es la misma obra que cada 2000
años está escrito deben realizar los seres más
adelantados espiritualmente.
No hay mal que no pueda vencerse con la unión
del pensamiento de todos sus hijos, nos decía nuestra Madre:
"Hijos, con el buen pensamiento unidos con Dios y la Madre
podéis disipar la tormenta."
|