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Día
a día, llamando el bien para todos, con voluntad firme, con
fe firme, el rezo principal será:
Que con Dios por la Madre María
se sanarán, con asistencia o sin ella, todos los enfermos
del Universo que se hallen en los hospitales, sanatorios, manicomios,
lazaretos, cárceles, hospicios, asilos, en los hogares y
en todas partes, que los enfermos mentales recuperarán la
razón.
Dios por la Madre Maria, sobre todos
los presos, que tendrán conformidad para cumplir sus condenas,
los que han cometido faltas que se arrepentirán y no lo harán
más, y los inocentes que purgan faltas que no han cometido,
recuperarán su libertad.
Dios y la Madre María sobre
todos los que viajan, que están fuera del hogar o se hallen
desempeñando ocupaciones de peligros para ganar el pan.
Dios por la Madre Maria que habrá
unidad, paz, bienestar, trabajo y todo lo necesario en los hogares,
lujos no, al que más tarde tenemos que dejar, que habrá
trabajo para todos los que lo necesiten y trabajarán los
haraganes, que habrá buenos sueldos y jornales que ganados
con dignidad y sin perjuicio de un tercero permitan a todos vivir
con desahogo y honestidad.
Dios por la Madre María sobre
las industrias, el comercio y en particular la campaña para
que haya buenas cosechas y frutos, que no habrá plagas de
ninguna clase, ni pestes en los animales, que no habrá inundaciones,
sequía, que lloverá dónde sea necesario, y
que llueva o no, Dios el producto dará; aún sobre
una piedra va a dar.
Que cada uno en sus trabajos, en sus estudios,
en sus inventos, y demás quehaceres cualquiera fueren, tendrán
progreso material y ayuda espiritual de Dios por la Madre María.
Con Dios por la Madre María no habrá epidemias,
miserias, huelgas y desastres.
Dios por la Madre María que
ilumine y proteja siempre a nuestro presidente y todos los gobernantes
de los distintos pueblos del mundo, para que haya paz y dirijan
con acierto sus naciones, que tendrán buenas ideas y buenos
sentimientos, y que Dios gobernará por ellos.
Dios por la Madre sobre los ejércitos,
policías, bomberos y todos aquellos que desempeñen
tareas peligrosas.
Dios por la Madre sobre los jueces
y demás funcionarios de la justicia, que no se equivocaran
en sus fallos y resoluciones, que obrarán en conciencia,
y sobre todos los legisladores, para que dicten leyes sabias y prudentes.
Dios por la Madre sobre los periodistas,
que sean veraces en sus informaciones e imparciales en sus juicios,
que no deformarán la verdad, y puedan desempeñar bien
su trabajo, sin perjuicio de nadie.
Dios por la Madre María apartarán
a los seres de los peligros que los amenacen.
Dios por la Madre que habrá
paz y armonía entre todos los hombres, que triunfará
el bien sobre el mal, y que el bien será universal.
Dios por la Madre que no habrá
guerras, incendios, descarrilamientos, choques, accidentes, naufragios,
inundaciones, terremotos, maremotos y temblores.
Dios por la Madre con nosotros sobre
todos los seres para que no perezca nadie en catástrofes
ni desgracias.
Dios por la Madre sobre la juventud, para que se orienten
en el bien y los aleje de toda clase de peligros.
Dios por la Madre María salvarán
a la humanidad de la ceguera, la perturbación y la locura.
Que se disiparán odios, rencores, y que nadie se vengará
de sus enemigos.
Dios y la Madre María con nosotros,
vencerá sobre todas las desventuras de la humanidad entera,
sin distinción de credos, de clases, ni de razas.
Sólo de este modo queda el bien sobre
nosotros mismos, nunca entregarse sólo a lo propio, pensar
que hay otros que lo necesitan más, al despertarse pedir
a Dios por la Madre el bien sobre la humanidad.
Al levantarse no descuidar el aseo personal
y cuidar la higiene hasta en nuestros alimentos, así nos
enseña la Madre, porque la salud del cuerpo está
relacionada también con la salud del espíritu. No
olvidemos que el cuerpo puede estar sano y el espíritu enfermo,
y el espíritu enfermo se manifiesta en el cuerpo, por eso
hasta que el espíritu no llegue al nivel de su regeneración,
pese a nuestros cuidados del cuerpo, no podemos esperar estar bien,
con Dios y la Madre tendremos resignación para sufrir;
es para nuestro propio bien y elevación espiritual.
Estando así, con Dios por la Madre,
las esencias de bien quedan con nosotros, para nuestro progreso
y el bien de los demás, sin tiempo y sin trabajo dedicado
a Dios y a la Madre, no se logra la regeneración.
Antes de cada alimento, pensemos en Dios por la Madre para
que bendiga nuestros alimentos y los de nuestros hermanos, que apartará
lo malo que no se ve y quedarán las esencias de bien para
nuestra alimentación regeneradora.
Lo mismo elevar "el pensamiento a Dios
por la Madre al acostarnos y al levantarnos", no desesperar
cuando sufrimos insomnio. Con Dios por la Madre dormiremos
si es conveniente, sino no, a veces conviene estar despierto.
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